theenemyrock:

Capítulo 1: Par Ácito 5000: Terapia de decibeles

Ironía poética. El momento en el que una prisión se transforma en una fuente inagotable de libertad. Ironía natural. El momento en el que la gente busca entrar a una prisión para llenarse de esa libertad. Ironía ácida, el momento en el que nos convertimos en presos de la expectativa y un montón de agentes de libertad nos sacuden con una terapia de decibeles tan potentes como choques eléctricos.

El centro de las artes es un espacio de transformación. Aunque estrictamente relacionado con el sistema, siempre puede ser considerado un espacio de abstracción y libertad. 

Me acerqué al #WIRDfestival a sabiendas de que viviría muchas sorpresas. Aunque conocía algunas de las bandas que vería en el festival, también había muchas cosas nuevas para mi. 

Entrar a un área del Centro de las Artes que no había visitado fue mi primer sorpresa. Por primera (y me atrevo a decir que única) vez entré por voluntad propia a una prisión. 

Si las paredes hablaran, contarían muchas historias. Si esos muros hablaran seguramente podrían asustarnos a todos.  

La acción arrancó temprano. Es muy propio de la gente no llegar a tiempo a ninguna cita. Ellos se lo perdieron. Fueron dos bandas locales quienes lidiaron con la difícil tarea de lidiar con el rompimiento del hielo. 

Ciudad Fantasma sufrió un poco, pero dieron la cara como los grandes y no defraudaron. Les siguió 1994. Buen viaje para arrancar el trip de “la ruta de la onda”.

La primer sorpresa llegó directamente de Guadalajara. Esa ciudad que tantas bandas buenas le ha dado a este país. 3 sujetos subieron al escenario frente a un bloque de celdas. Acomodaron un par de aparatos y entonces todo explotó.

Difícil de explicar algo que tardo unos cuantos instantes en sacudir a los presentes. Todavía no llevaban encima el bajo y la guitarra, pero con un par de aparatos nos hicieron saber que íbamos a escuchar algo muy fuerte.

Par Ásito 5000 se apoderó del lugar en un instante. Fue como sí todas las almas atoradas en la vieja prisión, lograrán escapar por las bocinas y nos sacudieran al instante.

Al entrar nunca recibimos sentencia, pero una vez dentro fuimos condenados a recibir una terapia de choque eléctrico.

Tres almas trepadas en un escenario sonaban como sí fueran un ejército de gente. Las voces y los mensajes salen sobrando cuando la fuerza bruta de los decibeles rompen con las barreras del silencio.

No hubo tiempo para tratar de comprender. Vivir el momento fue clave. Dejar de pensar para comenzar a sentir. El viaje había comenzado y empezó de manera contundente. 

Es lo que hace falta en el incipiente mundo de la música actual. Falta esa dosis de poder, esa energía en la que a veces el único mensaje viene de los músicos y sus instrumentos. Quién necesita voces humanas cuando sus almas pueden hablar a través de sus instrumentos.

Poder y un sonido fuerte. Una completa aventura espacias y psicodélica, como en los viejos tiempos, los tiempos de la locura, el libertinaje y la psicodelia. El Sonido espacial de Par Ásito convirtió la prisión en una nave espacial que apenas iniciaba un viaje que pocos pensábamos iba a ser tan divertido.

https://flickr.com/photos/42777839@N03/sets/72157647724256110 theenemyrock:

Capítulo 1: Par Ácito 5000: Terapia de decibeles

Ironía poética. El momento en el que una prisión se transforma en una fuente inagotable de libertad. Ironía natural. El momento en el que la gente busca entrar a una prisión para llenarse de esa libertad. Ironía ácida, el momento en el que nos convertimos en presos de la expectativa y un montón de agentes de libertad nos sacuden con una terapia de decibeles tan potentes como choques eléctricos.

El centro de las artes es un espacio de transformación. Aunque estrictamente relacionado con el sistema, siempre puede ser considerado un espacio de abstracción y libertad. 

Me acerqué al #WIRDfestival a sabiendas de que viviría muchas sorpresas. Aunque conocía algunas de las bandas que vería en el festival, también había muchas cosas nuevas para mi. 

Entrar a un área del Centro de las Artes que no había visitado fue mi primer sorpresa. Por primera (y me atrevo a decir que única) vez entré por voluntad propia a una prisión. 

Si las paredes hablaran, contarían muchas historias. Si esos muros hablaran seguramente podrían asustarnos a todos.  

La acción arrancó temprano. Es muy propio de la gente no llegar a tiempo a ninguna cita. Ellos se lo perdieron. Fueron dos bandas locales quienes lidiaron con la difícil tarea de lidiar con el rompimiento del hielo. 

Ciudad Fantasma sufrió un poco, pero dieron la cara como los grandes y no defraudaron. Les siguió 1994. Buen viaje para arrancar el trip de “la ruta de la onda”.

La primer sorpresa llegó directamente de Guadalajara. Esa ciudad que tantas bandas buenas le ha dado a este país. 3 sujetos subieron al escenario frente a un bloque de celdas. Acomodaron un par de aparatos y entonces todo explotó.

Difícil de explicar algo que tardo unos cuantos instantes en sacudir a los presentes. Todavía no llevaban encima el bajo y la guitarra, pero con un par de aparatos nos hicieron saber que íbamos a escuchar algo muy fuerte.

Par Ásito 5000 se apoderó del lugar en un instante. Fue como sí todas las almas atoradas en la vieja prisión, lograrán escapar por las bocinas y nos sacudieran al instante.

Al entrar nunca recibimos sentencia, pero una vez dentro fuimos condenados a recibir una terapia de choque eléctrico.

Tres almas trepadas en un escenario sonaban como sí fueran un ejército de gente. Las voces y los mensajes salen sobrando cuando la fuerza bruta de los decibeles rompen con las barreras del silencio.

No hubo tiempo para tratar de comprender. Vivir el momento fue clave. Dejar de pensar para comenzar a sentir. El viaje había comenzado y empezó de manera contundente. 

Es lo que hace falta en el incipiente mundo de la música actual. Falta esa dosis de poder, esa energía en la que a veces el único mensaje viene de los músicos y sus instrumentos. Quién necesita voces humanas cuando sus almas pueden hablar a través de sus instrumentos.

Poder y un sonido fuerte. Una completa aventura espacias y psicodélica, como en los viejos tiempos, los tiempos de la locura, el libertinaje y la psicodelia. El Sonido espacial de Par Ásito convirtió la prisión en una nave espacial que apenas iniciaba un viaje que pocos pensábamos iba a ser tan divertido.

https://flickr.com/photos/42777839@N03/sets/72157647724256110 theenemyrock:

Capítulo 1: Par Ácito 5000: Terapia de decibeles

Ironía poética. El momento en el que una prisión se transforma en una fuente inagotable de libertad. Ironía natural. El momento en el que la gente busca entrar a una prisión para llenarse de esa libertad. Ironía ácida, el momento en el que nos convertimos en presos de la expectativa y un montón de agentes de libertad nos sacuden con una terapia de decibeles tan potentes como choques eléctricos.

El centro de las artes es un espacio de transformación. Aunque estrictamente relacionado con el sistema, siempre puede ser considerado un espacio de abstracción y libertad. 

Me acerqué al #WIRDfestival a sabiendas de que viviría muchas sorpresas. Aunque conocía algunas de las bandas que vería en el festival, también había muchas cosas nuevas para mi. 

Entrar a un área del Centro de las Artes que no había visitado fue mi primer sorpresa. Por primera (y me atrevo a decir que única) vez entré por voluntad propia a una prisión. 

Si las paredes hablaran, contarían muchas historias. Si esos muros hablaran seguramente podrían asustarnos a todos.  

La acción arrancó temprano. Es muy propio de la gente no llegar a tiempo a ninguna cita. Ellos se lo perdieron. Fueron dos bandas locales quienes lidiaron con la difícil tarea de lidiar con el rompimiento del hielo. 

Ciudad Fantasma sufrió un poco, pero dieron la cara como los grandes y no defraudaron. Les siguió 1994. Buen viaje para arrancar el trip de “la ruta de la onda”.

La primer sorpresa llegó directamente de Guadalajara. Esa ciudad que tantas bandas buenas le ha dado a este país. 3 sujetos subieron al escenario frente a un bloque de celdas. Acomodaron un par de aparatos y entonces todo explotó.

Difícil de explicar algo que tardo unos cuantos instantes en sacudir a los presentes. Todavía no llevaban encima el bajo y la guitarra, pero con un par de aparatos nos hicieron saber que íbamos a escuchar algo muy fuerte.

Par Ásito 5000 se apoderó del lugar en un instante. Fue como sí todas las almas atoradas en la vieja prisión, lograrán escapar por las bocinas y nos sacudieran al instante.

Al entrar nunca recibimos sentencia, pero una vez dentro fuimos condenados a recibir una terapia de choque eléctrico.

Tres almas trepadas en un escenario sonaban como sí fueran un ejército de gente. Las voces y los mensajes salen sobrando cuando la fuerza bruta de los decibeles rompen con las barreras del silencio.

No hubo tiempo para tratar de comprender. Vivir el momento fue clave. Dejar de pensar para comenzar a sentir. El viaje había comenzado y empezó de manera contundente. 

Es lo que hace falta en el incipiente mundo de la música actual. Falta esa dosis de poder, esa energía en la que a veces el único mensaje viene de los músicos y sus instrumentos. Quién necesita voces humanas cuando sus almas pueden hablar a través de sus instrumentos.

Poder y un sonido fuerte. Una completa aventura espacias y psicodélica, como en los viejos tiempos, los tiempos de la locura, el libertinaje y la psicodelia. El Sonido espacial de Par Ásito convirtió la prisión en una nave espacial que apenas iniciaba un viaje que pocos pensábamos iba a ser tan divertido.

https://flickr.com/photos/42777839@N03/sets/72157647724256110 theenemyrock:

Capítulo 1: Par Ácito 5000: Terapia de decibeles

Ironía poética. El momento en el que una prisión se transforma en una fuente inagotable de libertad. Ironía natural. El momento en el que la gente busca entrar a una prisión para llenarse de esa libertad. Ironía ácida, el momento en el que nos convertimos en presos de la expectativa y un montón de agentes de libertad nos sacuden con una terapia de decibeles tan potentes como choques eléctricos.

El centro de las artes es un espacio de transformación. Aunque estrictamente relacionado con el sistema, siempre puede ser considerado un espacio de abstracción y libertad. 

Me acerqué al #WIRDfestival a sabiendas de que viviría muchas sorpresas. Aunque conocía algunas de las bandas que vería en el festival, también había muchas cosas nuevas para mi. 

Entrar a un área del Centro de las Artes que no había visitado fue mi primer sorpresa. Por primera (y me atrevo a decir que única) vez entré por voluntad propia a una prisión. 

Si las paredes hablaran, contarían muchas historias. Si esos muros hablaran seguramente podrían asustarnos a todos.  

La acción arrancó temprano. Es muy propio de la gente no llegar a tiempo a ninguna cita. Ellos se lo perdieron. Fueron dos bandas locales quienes lidiaron con la difícil tarea de lidiar con el rompimiento del hielo. 

Ciudad Fantasma sufrió un poco, pero dieron la cara como los grandes y no defraudaron. Les siguió 1994. Buen viaje para arrancar el trip de “la ruta de la onda”.

La primer sorpresa llegó directamente de Guadalajara. Esa ciudad que tantas bandas buenas le ha dado a este país. 3 sujetos subieron al escenario frente a un bloque de celdas. Acomodaron un par de aparatos y entonces todo explotó.

Difícil de explicar algo que tardo unos cuantos instantes en sacudir a los presentes. Todavía no llevaban encima el bajo y la guitarra, pero con un par de aparatos nos hicieron saber que íbamos a escuchar algo muy fuerte.

Par Ásito 5000 se apoderó del lugar en un instante. Fue como sí todas las almas atoradas en la vieja prisión, lograrán escapar por las bocinas y nos sacudieran al instante.

Al entrar nunca recibimos sentencia, pero una vez dentro fuimos condenados a recibir una terapia de choque eléctrico.

Tres almas trepadas en un escenario sonaban como sí fueran un ejército de gente. Las voces y los mensajes salen sobrando cuando la fuerza bruta de los decibeles rompen con las barreras del silencio.

No hubo tiempo para tratar de comprender. Vivir el momento fue clave. Dejar de pensar para comenzar a sentir. El viaje había comenzado y empezó de manera contundente. 

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https://flickr.com/photos/42777839@N03/sets/72157647724256110

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Capítulo 1: Par Ácito 5000: Terapia de decibeles

Ironía poética. El momento en el que una prisión se transforma en una fuente inagotable de libertad. Ironía natural. El momento en el que la gente busca entrar a una prisión para llenarse de esa libertad. Ironía ácida, el momento en el que nos convertimos en presos de la expectativa y un montón de agentes de libertad nos sacuden con una terapia de decibeles tan potentes como choques eléctricos.

El centro de las artes es un espacio de transformación. Aunque estrictamente relacionado con el sistema, siempre puede ser considerado un espacio de abstracción y libertad.

Me acerqué al #WIRDfestival a sabiendas de que viviría muchas sorpresas. Aunque conocía algunas de las bandas que vería en el festival, también había muchas cosas nuevas para mi.

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https://flickr.com/photos/42777839@N03/sets/72157647724256110

kurgankamargkhan:

The Ladybirds : The world’s first all-girl topless band ! 


Topless band! kurgankamargkhan:

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(via soyacide)

seung-woonam:

#stacymartin #nymphomaniac 긴생머리임에도 불구하고 취향저격 베드킬

So perfect.

flatshop-it:

Stacy Martin <3

♥

hyperbolicbliss:

Neil Young and a young Cameron Crowe.  The real life Almost Famous.

:) The real William Miller.

Oh Maria… Oh Maria.

stovokor:

ah, yes The Internet

The internet stovokor:

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stovokor:

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Stacy Martin. ♥